La creatividad funciona de una forma misteriosa y a menudo paradójica. El pensamiento creativo es una característica estable que define a algunas personalidades, pero que también puede cambiar de manera drástica dependiendo de la situación y del contexto.
A veces la inspiración y las ideas vienen sin más; luego, cuando más las necesitamos, se niegan a aparecer. El pensamiento creativo requiere de un procesamiento cognitivo sumamente complejo, si bien en gran medida es independiente de nuestra voluntad consciente. Psicológicamente hablando, los tipos de personalidad creativa son difíciles de determinar, sobre todo porque son sumamente complejos, paradójicos y tienden a evitar los hábitos rígidos o las rutinas estructuradas.
No se trata de generalizar el estereotipo del «artista torturado», pero sí es verdad que las personas creativas suelen poseer una vida interior muy particular. Las investigaciones sugieren que la creatividad implica la unión de una multitud de rasgos, comportamientos e influencias en una misma persona.
Según Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York que ha pasado varios años investigando sobre la creatividad: «A la gente creativa le resulta difícil conocerse a sí misma, puesto que el yo creativo es más complejo que el yo no creativo. Las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica».
Aunque no existe la definición exacta de la «típica» persona creativa, hay algunos rasgos y actitudes que caracterizan a las personas altamente creativas. A continuación, exploramos las 18 cosas que las diferencian del resto.
1. Sueñan despiertos
A pesar de lo que nos decían en el colegio, soñar despiertos no es en absoluto una pérdida de tiempo. Dejar que la mente merodee libremente puede contribuir de manera decisiva al proceso de «incubación creativa». Muchos de nosotros sabemos por experiencia que las mejores ideas se nos ocurren de repente, cuando tenemos la mente en las nubes. Científicamente, este proceso está ligado a un estado cerebral muy dinámico y exigente que activa los mismos procesos cerebrales asociados con la imaginación.
2. Lo observan todo
Las personas creativas se comen el mundo; ven posibilidades en cualquier lugar y están constantemente recopilando información que pueda servir para la expresión creativa. Joan Didion siempre llevaba encima un cuaderno en el que anotaba cualquier observación sobre la gente y los acontecimientos con el fin de entender mejor las complejidades y contradicciones de su propia mente. En el arte de la representación, la observación meticulosa del entorno es el cimiento de cualquier trabajo físico.
3. Elaboran sus propios horarios de trabajo a su medida
Muchos grandes artistas afirman que cuando mejor hacen su trabajo es o por la mañana temprano o a altas horas de la noche. Vladimir Nabokov empezaba a escribir inmediatamente después de levantarse, a las 6 o a las 7 de la mañana. Independientemente del horario que elijan, los individuos altamente creativos suelen saber en qué momento del día su mente está más activa, y en función de esto, organizan sus jornadas.
4. Se reservan unos momentos de soledad
«Para estar más abiertos a la creatividad, tenemos que ser capaces de usar nuestra soledad de forma constructiva. Debemos superar el miedo a estar solos», escribió el psicólogo existencialista estadounidense Rollo May. La soledad nos ayuda a conectar con nuestra voz interior y a reflexionar sobre nosotros mismos, un concepto afín a la quietud y la búsqueda del vacío creador que defendía el gran director Peter Brook en sus montajes.
5. Saben aprovechar los problemas que les plantea la vida
Muchas de las historias y de las canciones más trascendentes han sido inspiradas por un drama personal. Las dificultades y los traumas pueden servir como catalizadores para el crecimiento postraumático y la expresión artística, forzando a la persona a mirar el mundo desde la periferia y a desarrollar una perspectiva renovada y profunda. Esta entrega absoluta del artista ante el dolor conecta directamente con la entrega física e interior que vemos en corrientes teatrales exigentes como el teatro pobre de Jerzy Grotowski.
6. Buscan nuevas experiencias
A la gente creativa le encanta probar nuevas sensaciones, viajes y estados mentales. Estar abierto a nuevas experiencias intelectuales y sensoriales es el predictor más fuerte de los logros creativos, impulsando una constante exploración del mundo externo e interno.
7. Se caen y vuelven a levantarse
La resiliencia es un prerrequisito para el éxito. El trabajo creativo es un proceso de fallos repetidos hasta acabar encontrando algo que encaja. Los creadores exitosos aprenden a no tomarse el fracaso como algo personal, sino como una fase necesaria de la experimentación.
8. Plantean grandes preguntas
Son insaciablemente curiosos y eligen cuestionar el orden establecido de las cosas. Quieren entender las razones ocultas detrás del comportamiento humano y del funcionamiento del universo.
9. Observan a las personas
Son observadores innatos de la naturaleza humana. De la misma forma en que Marcel Proust pasaba su vida observando a la gente para luego escribir, los actores y creadores escénicos estudian el comportamiento físico y psicológico de los demás para dar vida a sus personajes. Este análisis del comportamiento y las reacciones humanas forma parte vital en la evolución de la interpretación actoral: de Stanislavski a Grotowski.
10. Se arriesgan
La creatividad es el acto de fabricar algo de la nada y exige hacer públicas las apuestas de tu imaginación. Esto conlleva correr riesgos reputacionales, económicos y de tiempo; no es un camino apto para los tímidos.
11. Consideran que todo en la vida es una oportunidad para la expresión propia
Nietzsche creía que la vida y el mundo deberían considerarse obras de arte. Las personas creativas buscan constantemente canales de autoexpresión en sus actividades diarias, traduciendo sus necesidades y su naturaleza única a su entorno.
12. Siguen sus pasiones verdaderas
Tienen una motivación intrínseca: actúan desde sus deseos más profundos en lugar de buscar únicamente el reconocimiento externo o las recompensas económicas. La pasión por el desafío es lo que verdaderamente enciende su chispa creativa.
13. Salen de sus propias mentes
El pensamiento creativo se beneficia enormemente de la «distancia psicológica», es decir, la capacidad de ver un problema desde la perspectiva de otra persona o imaginar escenarios futuros lejanos, lo cual activa redes cerebrales complejas asociadas con la empatía y la imaginación.
14. Pierden la noción del tiempo
Cuando están inmersos en su práctica, las personas altamente creativas entran en «la zona» o el estado de flujo. Este es un estado mental de concentración absoluta donde los pensamientos autocríticos desaparecen y la persona es inmune a las distracciones.
15. Se rodean de belleza
Poseen una alta sensibilidad estética y disfrutan profundamente del arte y del entorno natural. La belleza actúa como un estímulo cognitivo que despierta y refina los sentidos.
16. Saben unir los puntos
Si algo distingue a una mente creativa es ver conexiones donde otros solo ven elementos dispersos. Como bien decía Steve Jobs: «La creatividad consiste simplemente en conectar cosas. Tras un tiempo, les resulta obvio porque han sido capaces de conectar las experiencias que habían tenido y de sintetizar cosas nuevas». Esta habilidad es sumamente notoria en el estudio de las formas escénicas complejas como el mimo corporal, que conecta el espacio y el movimiento de manera invisible.
17. Les gustan los cambios radicales
La diversidad de experiencias es crucial para el pensamiento creativo. Evitan a toda costa la monotonía y la rutina, puesto que los hábitos repetitivos adormecen la capacidad de asombro.
18. Encuentran tiempo para la meditación
El trabajo creativo depende de la concentración y la claridad mental. Muchos creadores utilizan la meditación para reducir el estrés, mejorar la memoria y conectar con sus estados mentales más profundos. Este entrenamiento mental y físico nos recuerda al trabajo de control corporal y neutralidad desarrollado en escuelas como la de Jacques Lecoq, o a la precisión geométrica de la biomecánica de Vsevolod Meyerhold.
¿Quieres profundizar en la mente de los creadores más radicales?
Para aquellos que buscan explorar la creatividad sin límites ni concesiones, recomendamos la lectura del clásico «Heliogábalo o el anarquista coronado» de Antonin Artaud, uno de los visionarios más influyentes del siglo XX.




