En los años cincuenta, desde un salón de ensayos en Manhattan, Lee Strasberg pronunció algunas de las palabras más influyentes en la historia del teatro occidental. No eran instrucciones. Eran una declaración de principios. Lo que llamaron El Método no fue un invento, sino una destilación: la síntesis de décadas de observación, práctica y una honestidad feroz sobre lo que significa actuar.
Su trabajo prolongaba, a su manera, el camino abierto por Stanislavsky —el mismo que exploró el Gesto Psicológico de Michael Chéjov y que tanto influyó en generaciones posteriores como Jerzy Grotowski, Artaud o Bertolt Brecht, cada uno en su propia dirección. Pero Strasberg fue, entre todos ellos, quien más radicalmente apostó por lo que ocurre dentro del actor.
Lo que sigue es una transcripción de sus palabras en el Actors Studio. No hay adaptación, no hay paráfrasis. Solo la voz de Strasberg, tal como la pronunció, explicando qué es el Studio, qué es el Método, y por qué ninguna de las dos palabras es exactamente lo que crees.

El Studio no es una escuela

Estamos dispuestos a ser influenciados por todo, a tratar todo, no tenemos miedo a dar nada acá. Aquí no hay nada sagrado. Cualquier cosa que nos pueda ayudar a ser mejores, a completar la labor del actor, a contribuir hacia un teatro más vivo y dinámico, es, desde todo punto de vista, válido y vale la pena trabajar en ello.
Al Studio no le preocupa la producción. Por lo tanto, no importa si una pieza de trabajo individual en estudio es un éxito o un fracaso, porque es solamente buena o mala de acuerdo a las necesidades individuales de su propio desarrollo. En un Studio no importa si uno está de acuerdo o en desacuerdo. El Studio no necesita que todos estén de acuerdo.
Necesita un líder, de otra manera es un tipo de actividad sin ninguna forma. Pero un Studio puede existir aún sin un líder si los individuos de ese Studio están suficientemente ávidos de acuerdo con sus necesidades y con la investigación para el desarrollo de sus necesidades.
El trabajo que nosotros hacemos, por supuesto, puede ser hecho en la escuela. Cuando decimos que no somos una escuela no queremos significar que no haya enseñanza aquí. Obviamente la naturaleza completa del entrenamiento es parte del proceso escolar. Somos una escuela de graduados basados en la selección individual. No es el tipo de escuela a la que uno llega inscribiéndose; es una escuela que selecciona lo mejor en un arte.
La gente cree que el Studio es una escuela porque no son conscientes de que los resultados que aquí se obtienen pueden ser obtenidos en cualquier otro lugar o con cualquier otro proceso de estudio. Muchas veces he tenido que explicar que no somos una escuela en el sentido de que el trabajo no es sistemático. Figuras como Uta Hagen o Stella Adler —que también bebieron de Stanislavsky— construyeron, cada una, su propio espacio de entrenamiento con lógicas distintas. El Studio no buscaba competir con eso. Buscaba algo diferente.
La diferencia entre un Studio y una escuela

En una escuela no hay, por supuesto, diferencias de opiniones. La escuela está dirigida por la gente que está a su cabeza. Los maestros enseñan lo que tienen que enseñar. Si no les gusta esto, se van y son reemplazados por otros maestros. Los alumnos no tienen libertad de opinión, juicio o acción.
Si quieren permanecer en la escuela tienen que hacer lo que se les pide. Están sujetos a la disciplina de la escuela. La escuela tiene la responsabilidad de establecer los fundamentos técnicos de cada individuo, prescribir el trabajo bueno o malo, y si un individuo no está de acuerdo, tiene el derecho de irse. En la escuela no hay otro tipo de derecho.
A pesar de que no se trabaja con un procedimiento sistemático, mucha gente de afuera piensa que existe. Es verdad que yo tengo ideas muy definidas. El trabajo en el Studio sigue ciertas tendencias, pero también es verdad que la gente acá trabaja de acuerdo a sus propios deseos e iniciativas.
La gente que solamente hace lo que nosotros pedimos encuentra que el trabajo tiene muy poco valor. Cuando el actor realmente trabaja y siente que está haciendo lo que quiere, lo que es importante para él, se abre hacia la crítica fuerte.
Tratamos de contener esa crítica para que no se transforme en algo demasiado personal, pero no la contenemos del todo, porque es por medio de esa crítica —o el análisis de la gente que tiene los mismos problemas— que nosotros comenzamos a lograr lo que somos capaces, en lugar de tratar de establecer aquello que es sencillo o que nos puede llevar al éxito.

Strasberg, Stanislavsky y la palabra «Método»
Aquellos que estuvieron antes de que el público comenzara a estar en contra, saben con toda honestidad que nunca hubo ninguna charla formal o discusión de principios de actuación sobre aquello que llamamos el Método, y ni siquiera sobre Stanislavsky.
Comencé a utilizar a Stanislavsky —o para ser más exactos, el nombre de Stanislavsky— en 1955. Personalmente y deliberadamente me he abstenido de utilizar su nombre o de dar cabida a cualquier tipo de idea con respecto a que yo estaba enrolado en algún tipo de disciplina.
Yo hacía mi propio trabajo de la manera que yo creía que otra gente hacía el de ellos. Siempre ha sido alimentado mi trabajo por esos principios que derivan de Stanislavsky —los mismos principios que siguieron dando frutos en otras tradiciones técnicas del siglo XX—. Pero nunca hago algo por el simple hecho de que otra gente dice que hay que hacerlo. Hago lo que he probado y creo que camina.
Siempre tengo miedo de decir que lo que pongo en práctica es Stanislavsky, porque tengo miedo de utilizarlo mal o erróneamente. Quiero darle crédito a Stanislavsky, pero no quiero que se desmerezca su imagen con cualquier cosa que yo pueda hacer.
Únicamente cuando el trabajo del Studio comenzó a obtener respuesta de afuera, se comenzó a utilizar la palabra «Método». Y fue utilizada por gente de afuera. El énfasis en el artículo «el» vino de otra gente que quería indicar que se estaba refiriendo no a cualquier método, sino al método particular que se utiliza en el Studio.
El Método no es un sistema
Lo más importante del método de Stanislavsky es que está opuesto a todo sistema. Un sistema implica una teoría con reglas precisas de lo que debemos hacer en cada momento. Los sistemas del pasado eran exactamente eso. En el sistema De Sarte —que tiene gran aceptación en América— ustedes tenían figuras de las cuales debían copiar ligeramente cada estado de emoción o secuencia de emoción. El lugar para las manos y otro tipo de manifestación del cuerpo estaba prescrito.
El método de Stanislavsky no es un sistema. No se refiere a los resultados y por lo tanto no establece ninguna regla para lo que se deba hacer. Solamente trata de mostrar al actor el camino a seguir, cómo debe el actor enfrentar el arte. Cómo debe él tratar de encontrar lo que solamente puede él encontrar. Esta tensión entre lo prescriptivo y lo exploratorio es también la que recorre toda la obra de Peter Brook, o la que llevó a Grotowski a despojar el teatro hasta su mínima expresión.
Nadie puede explicar el misterio del talento. Tratamos de tomar el misterio de la actuación en el sentido en que tratamos de dar a la actuación una característica y única técnica. Pensamos que nuestra técnica no solamente va dirigida hacia la forma exterior de la actuación, sino precisamente a la forma interior.
Cuándo utilizar el conocimiento
Cuando Stanislavsky dijo «No me imiten», «No hagan lo que yo hago», no solamente quería puntualizar que él había trabajado toda su vida y escrito sus libros para que los actores no utilizaran lo que él había descubierto. Lo que en esencia quería significar era que él había descubierto principios y verdades, pero que el actor tiene que saber cuándo y bajo qué condiciones utilizarlos.
Está bien no preocuparse del médico cuando uno está saludable. Usted necesita del médico cuando está enfermo, pero no puede curar la enfermedad y no puede actuar por un libro. Ningún conocimiento puede ser mayor que la habilidad de saber cuándo utilizarlo.
Por lo tanto, su método no es en ese sentido un método. Es un procedimiento. Él lo llamó: «Notas para el momento de la dificultad». Si te interesa explorar cómo otros maestros han resuelto ese mismo problema —la distancia entre teoría y escena—, puedes revisar las 50 frases más citadas sobre el teatro y la actuación, donde conviven Stanislavsky, Brecht, Brook y Grotowski.
Lo que Stanislavsky observó
No solamente el método de Stanislavsky no es un sistema, sino que no es Stanislavsky. Lo que quiero decir con esto es que él no hizo esto por un proceso mental peculiar. Son las observaciones de Stanislavsky sobre lo que los actores hacían. Practicó en sí mismo lo que pensó que él veía en otros actores, para saber si esto podía marchar o no.
Como resultado, llegó a un tipo de comprensión o lógica de lo que pasa en la actuación, y por lo tanto estuvo capacitado para dar sugerencias. No reglas. No fórmulas. Sugerencias.
Esa distinción —entre la sugerencia y la prescripción— es quizás la clave de todo lo que el Actors Studio intentó construir en aquellos años decisivos. No una doctrina, sino una práctica. No un manual, sino una búsqueda. Si te preguntas cómo funciona esa búsqueda desde el interior de una compañía, vale la pena entender también qué rol cumple cada persona en una puesta en escena y cómo se distribuye la responsabilidad creativa en el teatro contemporáneo.
Texto basado en palabras de Lee Strasberg pronunciadas en el Actors Studio, Nueva York. Traducción y edición de yapclown para Actores de Chile.




